lunes, 20 de julio de 2020




2020.7.19 - En el evangelio de Mateo (Mt 13, 24-43) que escuchamos se nos relatan tres parábolas - la del trigo y la cizaña, la de la semilla de mostaza, y la de la levadura - y se ofrece una explicación de la parábola del trigo y de la cizaña.
Con estas parábolas Mateo pretende responder a dos preguntas básicas: ¿qué hacer con quienes no acogen la buena nueva del reinado de Dios? y ¿qué esperanza tiene el reinado de Dios si es proclamado por una comunidad tan pequeña como la iglesia naciente?
Este evangelio lo escuchamos en el contexto de la crisis sanitaria, económica y social que estamos atravesando. Lo que está ocasionando esta crisis, contrariamente a lo que se pudiera creer, no es el Covid19 sino la manera de tratarlo. Si bien es cierto que el Covid19 es un virus que puede causar la muerte y que ha causado la muerte de miles de personas en el mundo entero, y que es un virus muy contagioso, también es cierto que tratado a tiempo y bien - por ejemplo, a base de antiinflamatorios y anti gripales como propone la Dra. María Eugenia Barrientos - se reducen su letalidad y su capacidad de contagio muy significativamente. Y de esto soy testigo cada vez que escucho los relatos constantes de la gente que lo ha empleado diciendo cómo este tratamiento ha evitado que sus “gripes” se compliquen.
Este tratamiento propuesto por la Dra. Barrientos se ha ido extendiendo casi como una plaga, así como la mostaza que en la antigüedad era considerada una plaga para los cultivos. Este tratamiento fue propuesto por una mujer, no por un varón; por una médico general, no por una especialista; desde El Salvador, el Pulgarcito de América, no desde el centro del poder de los grandes países ni de las organizaciones mundiales. Así ya, por ejemplo, el ibuprofeno de 400 mg como uno de los antiinflamatorios propuestos por la Dra Barrientos, forma parte del esquema de manejo de uno de los hospitales privados más prestigiosos de Guatemala, y desde la semana pasada, también del kit básico oficial del ministerio de salud de la misma Guatemala.
  Aunque en Honduras un antiinflamatorio todavía no forma parte del tratamiento básico oficial para el Covid19, existe una escasez de ibuprofeno de 400 mg en el mercado. Esto pareciera indicar que está habiendo una gran demanda popular del producto. Tanto así que la nueva versión del tratamiento que propone la Parroquia ya no tiene ibuprofeno de 400 mg sino naproxeno de 220 mg porque nos fue imposible conseguir ibuprofeno de 400 mg de calidad.
Agradecemos que aunque tal vez desde el sector oficial se nos vea como cizaña al proponer un tratamiento diverso del oficial para la “gripe” que nos está aquejando no se nos haya mandado cortar como cizaña. Cuando hayamos superado esta crisis estaremos en mejor disposición para valorar la efectividad, pertinencia y relevancia de los diversos esquemas de manejo para la “gripe”.
Como bien sabemos, nuestros templos han permanecido cerrados desde el 16 de marzo cuando comenzó la cuarentena. Esto ha significado un descenso muy significativo en los ingresos de la Parroquia que como sabemos vive de nuestras limosnas. En este sentido queremos invitarlos a que en la medida de sus posibilidades y como fruto de nuestra gratitud hagamos llegar nuestras ofrendas a la Parroquia para que podamos asegurar su mantenimiento y, sobre todo, en estos momentos, para que podamos seguir subsidiando los tratamientos que ofrecemos muy por debajo de su costo real, ya no digamos del del mercado minorista.
Hoy, 19 de julio, no queremos dejar pasar la oportunidad para orar por el pueblo de Nicaragua que hace 41 años vivió el derrocamiento de una dictadura para encontrarse ahora bajo otra dictadura también familiar, como la anterior. Y es que tal vez el mensaje de la parábola del trigo y de la cizaña es que en el reinado de Dios, todas, todos y todo tenemos un lugar, nadie queda excluido tampoco los otrora o actuales dictadores. Y si se les disputa el lugar que quieren ocupar, abusando de su autoridad, no se les disputa el que tengan un lugar, sobre todo, aquel del que Jesús fue testigo cuando afirmó: “Sepan que el Hijo del Hombre no ha venido para ser servido sino para servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre” (Mt 10,45).

No hay comentarios:

Publicar un comentario