domingo, 28 de febrero de 2021

2021-02-28 - Usando los símbolos propios de la cultura en la que fue escrito el evangelio se nos revela la identidad profunda de Jesús, es el Hijo amado al que hay que escuchar. Esto ya se nos había dicho en el relato del bautismo de Jesús.

2021-02-28 - En la primera lectura del libro del Génesis (Gn 22,1-2.9-13.15-18) nos aparece un Dios que es capaz de pedir lo más preciado que tiene un padre: la vida de su hijo. Ni Dios ni Abraham aparecen en buena luz.

En la segunda lectura de la carta de Pablo a los Romanos (Rm 8,31-34) se nos habla de un Dios que entrega a su Hijo. Tampoco aquí Dios aparece en buena luz. ¿Por qué entrega a su Hijo y no se entrega Él?, podríamos preguntarnos.

En el evangelio de Marcos (Mc 9,2-10) se nos relata la transfiguración de Jesús. Este relato está enmarcado en dos anuncios de la pasión de Jesús (Mc 8,31-33; 9, 30-33). Usando los símbolos propios de la cultura en la que fue escrito el evangelio se nos revela la identidad profunda de Jesús, es el Hijo amado al que hay que escuchar. Esto ya se nos había dicho en el relato del bautismo de Jesús (Mc 1,10-11) y se nos vuelve a repetir al pie de la cruz (Mc 15,39).

Lo que Jesús nos dice con su vida toda es que somos hijas e hijos entrañablemente amadas, amados de Dios. Que podemos confiar plenamente en Dios porque Él es un Padre que se desvive por nosotras y nosotros. Nos dice que nada ni nadie nos pueden separar de su amor. Nos dice que la vida es un regalo y que por eso la mejor manera de vivirla es entregándola. Nos dice que nos pueden matar, nos pueden crucificar, nos pueden traspasar el costado, pero que nadie nos va a poder quitar la vida entregada libre y generosamente.

Jesús nos libera del miedo a la muerte, no prometiéndonos que no vamos a morir, sino mostrándonos por qué vale la pena vivir. Hace posible que nos acerquemos unas a otros sin necesidad de esconder nuestra necesidad ni nuestra debilidad superando la desconfianza, hace posible que dialoguemos mirándonos a los ojos y descubriéndonos, hace posible que nos dejemos conmover por lo que vemos, escuchamos y palpamos, hace posible que nos tendamos las manos y que nos las dejemos estrechar.

Y el camino que propone Jesús es el de la gratitud, el reconocimiento agradecido de tanto bien recibido por parte de Dios. Esa es la montaña que debemos subir. Desde la gratitud y el agradecimiento la realidad toda se transforma, vemos todo bajo una nueva luz. Descubrimos al Dios creador que se desvive por nosotras y nosotros, descubrimos al Emmanuel, al Dios con nosotras y nosotros, descubrimos al Espíritu Santo, al Dios en nosotras y nosotros. Entonces nos experimentamos como hijas e hijos entrañablemente amadas, amados de un Dios de cuyo amor nada ni nadie nos pueden separar. Entonces experimentamos a las otras y otros como a nuestras hermanas y hermanos. Entonces somos capaces de sentarnos a la mesa con todas y con todos compartiendo gozosamente lo que somos y tenemos. Entonces somos capaces de vencer el miedo a la muerte. Y, entonces, somos capaces de entregarnos libre y generosamente como Jesús.

Y así, en este tiempo en que el miedo y la desconfianza amenazan con volvernos ingratas e ingratos vamos a poder salvar la humanidad.

domingo, 21 de febrero de 2021

2021-02-21 - ¿En qué consiste este evangelio? Consiste en afirmar que el tiempo se ha cumplido y que el reinado de Dios está cerca.

 

 2021-02-21 - evangelio de Marcos (Mc 1,12-15) que escuchamos hoy nos habla de la tentación de Jesús en el desierto y del inicio de su predicación. Comencemos con la predicación de Jesús para luego pasar a la tentación.

Jesús, nos dice Marcos, predica la buena nueva de Dios, el evangelio de Dios. ¿En qué consiste este evangelio? Consiste en afirmar que el tiempo se ha cumplido y que el reinado de Dios está cerca. De ahí su invitación a la conversión. Aquí nos encontramos con una síntesis de la predicación de Jesús. Si nos vamos a la vida de Jesús relatada por los evangelios podemos deletrear con más detalle la buena noticia de Dios anunciada por Jesús.

Dios para Jesús es como un Padre, bueno y amoroso que es amor y solo amor. Nosotras y nosotros somos sus hijas e hijos entrañablemente amados. Entre nosotras y nosotros somos todas hermanas y hermanos. Como en una familia, todas y todos pertenecemos, nadie está excluido. De ahí su pasión por los pobres, las perdidas, los enfermos, las marginadas. Es un Dios que se entrega todo, por nosotras y nosotros, gratuitamente. Es un Dios que confía ilimitadamente en nosotras y nosotros. Es un Dios de cuyo amor nada ni nadie nos puede separar. Es un Dios cercano, Emmanuel. Es un Dios íntimo: Espíritu. Es un Dios cuyo sueño es que nos amemos las unas a los otros como él nos ama. Es un Dios que es capaz de despertar en nosotras y nosotros un amor que responde al suyo. Es un Dios cuya felicidad es la nuestra. Por eso Jesús elige ser cercano, hacerse cercano, dialogar escuchando y diciendo su palabra, dejarse conmover por lo que ve, escucha y palpa,  tender la mano y dejársela estrechar por toda persona que así lo desee. Por eso Jesús disfruta compartir la mesa con todo tipo de personas agradeciendo, celebrando y compartiendo la vida en torno a ella. Por eso Jesús decide entregar su vida libre y generosamente, para que por más que lo maten, lo crucifiquen y lo traspasen no se la puedan quitar. Quiénes creen en ese Dios que anuncia Jesús forman comunidades en torno suyo en donde ya se viven los brotes de su reinado.

Reflexionemos ahora sobre las tentaciones que podemos encontrar quiénes elegimos acompañar a Jesús en su camino. Y hagamos esto en el contexto de la presencia del Covid19 y de la manera de tratarlo que hemos estado viviendo los últimos 11 meses. Una gran tentación en este tiempo es la de dejarnos llevar por el miedo que los medios de comunicación han estado sembrando estos 11 meses pasados. El miedo ha llevado a algunas personas a negar la existencia del Covid19, creyendo que negar su existencia va a evitar el contagio. Otra tentación ha sido discriminar a las personas contagiadas olvidándonos que solo son nuestras manos las que Dios les puede tender para aliviar su necesidad. Otra tentación es despreciar tratamientos sencillos, eficaces y accesibles como el propuesto por la Dra. María Eugenia Barrientos a base de ibuprofeno y antigripales para tratar el Covid19 cuando sentimos los primeros síntomas. Otra tentación es poner toda nuestra esperanza en una inyección de ARN mensajero sintético que no ha sido debidamente experimentada, por cuyos efectos adversos las farmacéuticas que las producen no asumen ninguna responsabilidad, y que está generando efectos secundarios como mielitis, pequeñas convulsiones, Guillian Barré, parálisis de Bell en la cara.

Esta cuaresma nos da la oportunidad de agradecer la vida como un regalo para poderla entregar libre y generosamente como lo hizo Jesús movidas y movidos por un amor que responde al de aquél que nos ama primero.

miércoles, 17 de febrero de 2021

2021-02-17 - Jesús nos invita a una triple práctica que hace posible, a su vez, un triple encuentro.

 

2021-02-17 - Hoy, Miércoles de ceniza, estamos comenzando un nuevo tiempo de Cuaresma. Lo hacemos con un evangelio (Mt 6,1-6.16-18) en el que Jesús nos invita a una triple práctica que hace posible, a su vez, un triple encuentro. Y, lo hacemos en un contexto social marcado por una serie de medidas extraordinarias que han sido justificadas como necesarias para hacerle frente al Covid19.

Una primera práctica que propone Jesús es la oración. La oración en palabras de santa Teresa de Jesús es “Un tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”. La oración hace posible el encuentro con Dios. Y el Dios que se nos revela en Jesús es un Dios que es amor y solo amor. Y cuando nos encontramos con alguien que ama y solo ama, sentimos gratitud, mucha gratitud. Así, un signo importante del encuentro con Dios es la gratitud. Una pregunta que nos podemos hacer en este tiempo de Cuaresma es cuánta gratitud hay en nuestras vidas, qué tan agradecidas y agradecidos somos. Ahora la oración, además de tener una dimensión personal, tiene una dimensión familiar y comunitaria. Así, también nos podemos preguntar: ¿Oramos en familia? ¿Damos gracias a Dios en familia? ¿Tenemos como familia un espacio diario para darle gracias a Dios por tanto bien recibido? Eucaristía significa acción de gracias. ¿Participo, participamos como familia regularmente en la eucaristía? ¿Es la eucaristía un momento de encuentro agradecido con Dios en familia con la comunidad?

Una segunda práctica que propone Jesús es el ayuno. El ayuno es una práctica que hace posible el encuentro con una misma, con uno mismo. El mundo en el que vivimos hace posible el encuentro con muchas realidades, ahora también de manera virtual. Antes si queríamos decir que conocíamos algo bien, decíamos que lo conocíamos como la palma de nuestra mano. Si hoy nos pidieran dibujar de memoria la palma de nuestra mano serían probablemente muy pocas las personas que lo podrían hacer. Así, conocemos muchas cosas, pero nos conocemos poco a nosotras y a nosotros mismo. En este tiempo esta falta de encuentro con nosotras y nosotros mismos se ve muchas veces reflejado en el miedo. Vivimos actualmente con mucho miedo: miedo al Covid19, miedo a contagiarnos, miedo a morir. Al miedo le damos lugar cuando no sabemos bien para qué vivimos, cómo queremos entregar nuestras vidas, por qué estamos dispuestas y dispuestos a morir. El tiempo de Cuaresma es una bella oportunidad para encontrarnos con nosotras y nosotros mismos, para reconciliarnos con nuestra historia, para descubrir el sentido de nuestras vidas. En la medida en la que vayamos encontrando para qué queremos vivir y por qué queremos morir vamos a ir experimentando una paz y una tranquilidad profundas. Vamos a ir perdiendo el miedo a la muerte, porque nadie nos puede quitar la vida entregada libre y generosamente. Aquí también podemos preguntarnos por los espacios de encuentro como familias. ¿Tenemos espacios y tiempos para encontrarnos y compartir como familia regularmente? ¿Cómo es la comunicación como familia? ¿Nos preguntamos cómo estamos? ¿Compartimos cómo nos sentimos?

Una tercera práctica que propone Jesús es la limosna. La limosna es una práctica que hace posible el encuentro con las y los demás. En este tiempo se nos ha recomendado quedarnos en casa, distanciarnos socialmente, usar mascarilla como que si lo más importante en la vida fuera evitar el contagio. Evitar el contagio es sin duda importante, pero mucho más importante es acercarnos a la persona necesitada o contagiada, escucharla y decirle nuestra palabra, dejarnos conmover por su situación, tenderle la mano y dejárnosla estrechar. Y es que Dios no tiene otras manos que las nuestras para tenderlas. Así, en este tiempo, la mejor manera de dar limosna es ser buenas y buenos samaritanos, comenzando por nuestra propia familia, y siguiendo con nuestras vecinas y vecinos, para continuar con otras personas que no están cerca, pero a las que elegimos acercarnos.

Que este tiempo de Cuaresma que estamos iniciando hoy nos dé, pues, la oportunidad de llenar nuestros corazones con gratitud en el encuentro con ese Dios que es amor y solo amor, para discernir y decidir para qué vale la pena vivir, por qué vale la pena entregar la vida libre y generosamente, y para darnos calor las unas a los otros en nuestras necesidades tendiéndonos las manos y dejándonoslas estrechar.

Dejémonos, pues, convertir, creyendo en el Evangelio.

domingo, 7 de febrero de 2021

2021-02-07 - En medio de esta crisis que estamos viviendo dejemos que Jesús se nos acerque, nos tome de la mano y nos levante liberándonos del miedo, permitiéndonos recuperar la confianza, haciéndonos capaces de volvernos a acercar unas a otros, de escucharnos, de dejarnos conmover, de tendernos las manos y de dejárnoslas estrechar.


2021-02-07 - El evangelio de Marcos (Mc 1,29-39) que acabamos de escuchar se nos relata la sanación de la suegra de Pedro, cómo la gente se congrega alrededor de Jesús y cómo Jesús sana a muchos y expulsa muchos demonios, la oración de Jesús en la madrugada y cómo sigue su camino predicando y expulsando demonios por Galilea.

La suegra de Pedro está postrada con fiebre en cama. Jesús se acerca a ella, la toma de la mano y la levanta. Ella se pone a servirlos. En estos tiempos marcados por la presencia del Covid19 podría representar a tantas personas que se encuentran postradas por el miedo al contagio. Acercándose a ellas, tomándolas de la mano y levantándolas, Jesús les estaría devolviendo la confianza que a su vez las liberaría para servir.

Mucha gente busca hoy salud, presas del demonio del miedo que los medios de comunicación social han propagado de manera sistemática. Se nos ha hecho creer que el Covid19 es la principal amenaza para la salud en Honduras y en el mundo entero. Es verdad que el Covid19 si no se trata a tiempo y bien puede suponer una amenaza para la salud. Con todo, existen tratamientos sencillos y eficaces para el Covid19, entre ellos el propuesto por la Dra. María Eugenia Barrientos a base de ibuprofeno y antigripal. Además, visto en perspectiva, tendríamos que preguntarnos si lo que más daño ha hecho en Honduras no ha sido el Covid19, sino la manera de tratarlo. El Covid19 se diagnostica exclusivamente por el uso de pruebas rápidas o de PCR que han probado ser bastante poco confiables y no por un examen clínico. Sin embargo, para diagnosticar la recuperación se recurre solo a la clínica, no a las pruebas. El diagnóstico a base solo de pruebas ha generado el caso de los así llamados asintomáticos, que muy probablemente sean en muchos casos falsos positivos. Se decretó el cierre de la economía so pretexto de evitar el contagio. El cierre de la economía no solo no evitó que la tasa de pruebas positivas creciera exponencialmente, sino que condujo también a la pérdida de 225,000 puestos de trabajo, reabriendo la economía con la tasa de pruebas positivas creciendo exponencialmente. So pretexto de la crisis sanitaria se pactaron préstamos millonarios. Sin embargo, 11 meses después muchos hondureños nos preguntamos dónde está el dinero, porque muchos hospitales siguen padeciendo un desabastecimiento crónico, personal médico y de laboratorio van a huelgas por falta de pago, los reactivos para procesar las pruebas no siempre han estado disponibles, el personal médico se queja continuamente de falta de equipos de bioseguridad. Se invirtieron U$47.4 millones de dólares en la compra de siete hospitales móviles de los cuales solo dos se encuentran en funcionamiento. Además, se pagó U$7.4 millones de dólares por un hospital móvil que nuevo de fábrica costaba U$2.5 millones de dólares. Los hospitales además no fueron adquiridos en la fábrica, sino que son hechizos, con materiales muchas veces viejos, siendo esta una de las razones por las que cinco de ellos no han podido todavía empezar a funcionar. Se nos ha impuesto un toque de queda desde las 8 pm y se ha restringido la circulación los fines de semana, pero durante el 24 y el 25 de diciembre, el 31 de diciembre y el 1 de enero se suspendió el toque de queda. Además, ahora se está fomentando masivamente un tratamiento inyectado utilizando una tecnología nueva nunca antes ocupada en humanos, aprobado contra reloj, por el que las distintas farmacéuticas no asumen responsabilidad de daños, y que según la Dra. Barrientos está produciendo diversos efectos negativos como, por ejemplo, mielitis (infección de la columna), pequeñas convulsiones, Guillain Barré, parálisis de Bell en la cara.

En medio de esta crisis que estamos viviendo dejemos que Jesús se nos acerque, nos tome de la mano y nos levante liberándonos del miedo, permitiéndonos recuperar la confianza, haciéndonos capaces de volvernos a acercar unas a otros, de escucharnos, de dejarnos conmover, de tendernos las manos y de dejárnoslas estrechar.

El encuentro con Dios en la oración en el silencio y en la soledad de la madrugada como Jesús puede ayudarnos a encontrar la claridad, la paz y la compasión que estamos necesitando tanto en estos días.