2021-06-20 - Hoy estamos celebrando la entrega de dos novicios jesuitas, Carlos Josué Méndez y Junior Crisóstomo, a Dios por medio de sus votos en la Compañía de Jesús. Carlos y Junior pasaron casi dos años formándose en el Noviciado Loyola, en Panamá. Los últimos meses los han pasado en nuestra Parroquia. Realizaron una misión en el Sector Hacienda Vieja. Su maestro de novicios es el P. Mario Miguel Gutiérrez sj, bien conocido y muy querido en esta Parroquia. A Carlos y Junior los acompañan hoy sus familiares y algunas amigas y amigos. Sean todas y todos muy bienvenidas y bienvenidos.
En el evangelio de Marcos (Mc 4,35-41) que escuchamos, los discípulos aparecen en una barca remecida por fuertes olas. Despiertan a Jesús reclamándole si no le importa que se hundan. Imaginarnos esta escena no es difícil en estos tiempos de Covid19 que hemos estado viviendo. Muchas personas vivimos presas del miedo al contagio, cuidándonos de las demás personas, recluidas en nuestras casas, aisladas de las demás personas. Como a los discípulos del evangelio nos invade el miedo a morir.
En esta situación, a instancias de los discípulos, Jesús reprende al viento y sobreviene una gran calma. Es la paz que encontramos cuando caemos en la cuenta que la vida es un don, un regalo. Un regalo que nos toca también que entregar, en el día a día, y en la hora de nuestra muerte. Al caer en la cuenta de esto reconocemos que la muerte es parte de la vida, y que de lo que se trata no es de evitar la muerte sino de elegir cómo queremos entregar la vida.
De las muchas formas de entrega posibles a la que nos invita Jesús es a una entrega amorosa. Es la entrega de la que nos habla Pablo en la Segunda carta a los corintios (2Cor 5,14-17) que escuchamos hoy. “El amor de Cristo nos apremia”, dice Pablo. Esta entrega es libre y generosa. No se hace por miedo de un castigo ni por interés de un premio. Es una entrega que se hace por gratitud, al reconocer tanto bien recibido. Entonces, ni la muerte, ni un cierto miedo a ella desaparecen, pero somos liberadas y liberados de su dominio. La experiencia de la gratitud desata nuestro amor y nos hace capaces de responder con amor al amor de Dios. Y, entonces, en estos tiempos de Covid19, nos animamos a acercarnos a las personas contagiadas, a dialogar con ellas, a dejarnos conmover por su situación, a tenderles las manos y a dejárnoslas estrechar rompiendo el cerco de la discriminación. Y, entonces, recobramos la paz.
Carlos y Junior han experimentando este amor de Dios que los libera del miedo a la muerte y los hace capaces de entregarse libre y generosamente por gratitud. En este tiempo en el que se le tiene tanto miedo al compromiso, Carlos y Junior se están comprometiendo a entregar sus vidas en la Compañía de Jesús, como compañeros suyos y nuestros. Se están comprometiendo a recorrer el camino de sus vidas en compañía de Jesús y en compañía nuestra, partiendo y compartiendo el pan (eso significa compañero) de sus propias vidas.
Nos alegramos con ustedes, Carlos y Junior, y les agradecemos su entrega libre y generosa, al tiempo que le pedimos a nuestro buen Dios que la haga fecunda.

