viernes, 31 de julio de 2020
2020.7.31- celebración a San Ignacio de Loyola
jueves, 30 de julio de 2020
2020.7.30 - Reflexiones de las lecturas
miércoles, 29 de julio de 2020
martes, 28 de julio de 2020
2020.7.28 - En el evangelio de Mateo (Mt 13,36-43) que escuchamos, Jesús explica la parábola del trigo y de la cizaña alegóricamente, explicando el sentido de cada uno de los elementos de la parábola.
2020.7.27 - En el evangelio de Mateo (Mt 13,31-35) que acabamos de escuchar Jesús nos relata dos parábolas: la del grano de mostaza y la de la levadura.
Ya Ezequiel (Ez 17,22-24) había hecho una comparación parecida. Solo que ahí lo que se siembra no es una semilla de mostaza sino la copa de un cedro: “Echará ramas, dará fruto y llegará a ser un cedro magnífico; anidarán en él todos los pájaros a la sombra de su ramaje anidarán todas las aves” (Ez 17,23). Y termina la parábola Ezequiel diciendo: “Y sabrán los árboles silvestres que yo, el Señor, humillo al árbol elevado y elevo al árbol humilde, seco el árbol verde y reverdezco el árbol seco. Yo, el Señor, lo digo y lo hago” (Ez 17,24). En este contexto llama la atención que Jesús no hable de un cedro magnífico para exponer cómo es el reinado de Dios, sino de una semilla y de un arbusto de mostaza. El Dios que aparece en el relato de Ezequiel es uno que humilla desde la grandeza, en cambio el Dios que aparece en la parábola de Jesús es un Dios humilde que no humilla a nadie, y que desde su humildad acoge a todas y a todos. Además, la mostaza era considerada como una plaga para los cultivos.
Esto nos lleva a la segunda parábola, la de la levadura. En el tiempo de Jesús no había levadura como ahora que se puede comprar en una pulpería. En su tiempo lo que se usaba como levadura era un pedazo de pan “nacido” que las mujeres guardaban en un rincón de la casa. Era algo descompuesto, despreciable.
El reinado de Dios propuesto por Jesús no tiene nada que ver con grandeza ni dominio. Y esto vale para sus orígenes, pero también para su desarrollo. No es que nace pequeñito y después se hace una realidad apabullante. El reinado de Dios nace pequeño y no pierde nunca su humildad. Así, el reinado de Dios nunca es algo que se impone, sino que siempre y solo algo que se propone. Pero, además, la manera en que Dios reina es sirviendo, en la parábola de la semilla de mostaza ofreciendo cobijo, acogiendo, en la de la levadura, fermentando, haciendo que la masa crezca y se esponje. Ese es el Dios de Jesús, y esa es su manera de reinar: es un Dios humilde que sirve.
¿Qué significa esto en medio de esta crisis sanitaria, económica y social que estamos atravesando? Los poderes de este mundo nos han hecho creer por medio de los medios de comunicación social que el Covid19 es un virus muy contagioso y muy mortal, que no hay tratamiento eficaz para enfrentarlo, que nuestra única esperanza está en una vacuna que están desarrollando, y que, mientras tanto, tenemos que protegernos las unas de los otros, porque cualquiera nos puede contagiar. Repitiéndonos esto día y noche, día tras día, a lo largo de cuatro meses lo que han logrado los poderes de este mundo es infectarnos con el virus del miedo. Es verdad que el Covid19 es un virus que puede causar la muerte, como la pueden causar otros muchos virus y bacterias si no son tratados bien y a tiempo. Así, por ejemplo, si alguien tiene vómito y diarrea y lo único con lo que se trata es con acetaminofén es muy probable que la persona se complique y muera. Ahora, si se le da el antibiótico adecuado a los dos días esa persona ya se encuentra bien y en vías de recuperación. El tratamiento que propone la Dra. María Eugenia Barrientos y que hemos estado facilitando desde la Parroquia a base de antiinflamatorios y antigripales evita que las personas se compliquen al evitar la inflamación que produce el virus desde un inicio y reduce la tasa de contagio al reducir las secreciones y con ellas, la tos y los estornudos. Las “gripes”, pues, no tienen por qué ser mortales, si las tratamos a tiempo y bien. Hay un tratamiento sencillo y eficaz para enfrentarlas.
2020.7.26 Homilia Mt.13,44 El Reino de Dios es como un tesoro escondido.
200726 Homil. Mt.13,44 El Reino de Dios es como un tesoro escondido.
Meditamos hoy las 3 últimas parábolas del cap. 13 de Mt.: El tesoro escondido, la perla preciosa, y la red. Las tres responden a una pregunta muy importante para nuestra vida: ¿Vale la pena seguir el camino que nos propone Jesús? Las dos primeras son muy parecidas: nos hablan de algo muy valioso, pero que está escondido, no está a la vista de todos. El Reino es algo así, no es algo evidente, que todos pueden ver, está como oculto.
no tal vez lo encuentra en el trabajo normal, el campesino trabajando la tierra. Trabajando para ganarse la vida, pero haciéndolo a conciencia, escarbando hondo, bien hecho, de repente encuentra algo que ni había pensado en ello y halla algo muy valioso donde otros que sólo trabajaban superficialmente nada hallaban. Lo vuelve a esconder, como que nada hubiera hallado, como los demás, y lleno de alegría vende todo lo que tiene y compra ese campo, que quizá, como tierra de cultivo, no es muy valioso. Parece una locura, arriesgar todo por algo que aparenta poco. Pero que en realidad es muy valioso, aunque los otros no lo ven así. Y porque lo siente así, lo hace con gran alegría, cree que lo que hace no es una locura sino algo muy sabio y correcto. Lo encuentra casualmente, pero haciendo bien su trabajo diario. El comerciante en perlas es un poco distinto, él buscaba algo muy valioso y un buen día, lo encuentra, da los pasos necesarios para obtenerlo, y lleno de alegría lo consigue.
Reino de Dios es lo más valioso que podemos conseguir en la vida y como que se nos presentan dos posibilidades de encontrarlo: en el trabajo ordinario, pero bien hecho, con sentido y responsabilidad o bien buscándolo conscientemente, como el comerciante. Lo que es común a ambos es que hay que hacer un trabajo bien hecho, una búsqueda seria. Quien sólo se queda en lo superficial, en lo aparente, en lo fácil, no encuentra nada. Pero para el que lo encuentra, es motivo de gran alegría. Esto es clave, porque la alegría es lo que nos facilita desprendernos de todo lo que no lleva al Reino, de posponer todo lo demás, de vender todo con tal de conseguir lo que de verdad vale, la felicidad verdadera. Es lo que hizo Jesús y nos invita a seguirlo. Y es algo que todos podemos conseguir, si lo seguimos. Nadie queda excluido; ese tesoro se nos ofrece a todos y lo más inteligente es aceptar dejarse guiar por el Señor. Jesús no nos promete comodidades y facilidades, más bien nos dice que habrá dificultades y tribulaciones, pero nos asegura que, el que lo sigue, no fracasará, salvará su vida. Y ya, desde ahora, empezará a sentir la alegría de que el Reino ya está comenzando.
El Reino nos es algo material o sensible que podamos comprar y poseer, sino es vivir un estilo de vida al modo de Jesús. Viviendo los valores de la fraternidad, la solidaridad con los necesitados, la generosidad, la gratitud, el servicio, la responsabilidad. Y dejando de lado aquellas cosas que nos impiden avanzar: la codicia, el individualismo, el afán por la vida cómoda y caprichosa, el deseo de dominar y superar a los demás…. Por eso requiere sacrificios y renuncias y, sobre todo, entregarse al servicio de los demás por amor y con generosidad. Optar por el camino de Jesús es el tesoro que Él quiere darnos a todos. Y vale la pena hacerlo, ya que el resultado es inmensamente más valioso que los sacrificios que comporta. “El que sacrifica su vida por Mi y por el Evangelio, la salvará, el que no se arriesgue, la arruinará”.
Los tiempos de crisis, como el que estamos viviendo, son tiempos en que se nos invita a la reflexión, a examinar qué sentido estamos dando a nuestra vida: si la queremos orientar hacia nuestra plenitud, hacia la felicidad verdadera, o si nos dejamos llevar por los caminos de la superficialidad, la insensatez, la ruina. Jesús, por lo mucho que nos quiere, a todos nos está invitando por los caminos de la vida, sin importar lo que antes hayamos vivido. Los errores pasados los olvida, los perdona. Lo que quiere es que nos convirtamos a los caminos que nos traerán paz y vida y prosperidad verdadera, los caminos del Reino. Por eso merece la pena seguir estos caminos, porque además sabemos que al final de nuestras vidas, todo lo que hemos hecho por amor a los demás, se salvará y se disfrutará para siempre y todo lo malo, perecerá sin remedio en el fuego aniquilador.
Seguir el camino de Jesús, además, pone en orden todo nuestro espíritu, nuestra vida, nuestro cuerpo. Y hace que nuestro sistema inmunológico corporal se desarrolle óptimamente y nos provea de las defensas necesarias para resistir con eficacia los ataques de toda clase de virus e infecciones. A la larga es la mejor defensa. Y el Señor nos la ofrece a todos, y gratuitamente, por el amor que nos tiene. Escuchemos sus orientaciones y dejémonos guiar por Él, que nos ha creado por puro amor, nos conoce bien, y quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Pidamos al Señor la sabiduría que pidió Salomón, para que así encontremos el tesoro que quiere darnos. Que la Virgen María, nuestra Madre nos acompañe en este caminar. Amén
domingo, 26 de julio de 2020
sábado, 25 de julio de 2020
jueves, 23 de julio de 2020
miércoles, 22 de julio de 2020
Celebramos hoy la fiesta de Sta. María Magdalena, la primer testigo de la Resurrección de Jesús. S. Mc. nos dice que María Magdalena fue la primera persona que sintió la presencia viva y vivificadora de Jesús después de su muerte y sepultura. También S. Jn., según acabamos de escuchar. Pero sentir esa presencia no fue algo sin dificultad. Le costó darse cuenta de ello. ¿Por qué? Es que la resurrección no es un simple volver a esta vida mortal sensible, sino entrar en una vida nueva, de la que todavía no podemos tener experiencia, pero que es más real y verdadera que esta vida actual.
martes, 21 de julio de 2020
2020.7.21 - En el evangelio de Mateo (Mt 12,46-50) que escuchamos hoy se nos relata como María y otros hermanos buscan a Jesús. Jesús afirma que su madre y sus hermanos son quienes cumplen la voluntad de Dios.
lunes, 20 de julio de 2020
Con estas parábolas Mateo pretende responder a dos preguntas básicas: ¿qué hacer con quienes no acogen la buena nueva del reinado de Dios? y ¿qué esperanza tiene el reinado de Dios si es proclamado por una comunidad tan pequeña como la iglesia naciente?
Este evangelio lo escuchamos en el contexto de la crisis sanitaria, económica y social que estamos atravesando. Lo que está ocasionando esta crisis, contrariamente a lo que se pudiera creer, no es el Covid19 sino la manera de tratarlo. Si bien es cierto que el Covid19 es un virus que puede causar la muerte y que ha causado la muerte de miles de personas en el mundo entero, y que es un virus muy contagioso, también es cierto que tratado a tiempo y bien - por ejemplo, a base de antiinflamatorios y anti gripales como propone la Dra. María Eugenia Barrientos - se reducen su letalidad y su capacidad de contagio muy significativamente. Y de esto soy testigo cada vez que escucho los relatos constantes de la gente que lo ha empleado diciendo cómo este tratamiento ha evitado que sus “gripes” se compliquen.
Este tratamiento propuesto por la Dra. Barrientos se ha ido extendiendo casi como una plaga, así como la mostaza que en la antigüedad era considerada una plaga para los cultivos. Este tratamiento fue propuesto por una mujer, no por un varón; por una médico general, no por una especialista; desde El Salvador, el Pulgarcito de América, no desde el centro del poder de los grandes países ni de las organizaciones mundiales. Así ya, por ejemplo, el ibuprofeno de 400 mg como uno de los antiinflamatorios propuestos por la Dra Barrientos, forma parte del esquema de manejo de uno de los hospitales privados más prestigiosos de Guatemala, y desde la semana pasada, también del kit básico oficial del ministerio de salud de la misma Guatemala.
Aunque en Honduras un antiinflamatorio todavía no forma parte del tratamiento básico oficial para el Covid19, existe una escasez de ibuprofeno de 400 mg en el mercado. Esto pareciera indicar que está habiendo una gran demanda popular del producto. Tanto así que la nueva versión del tratamiento que propone la Parroquia ya no tiene ibuprofeno de 400 mg sino naproxeno de 220 mg porque nos fue imposible conseguir ibuprofeno de 400 mg de calidad.
Agradecemos que aunque tal vez desde el sector oficial se nos vea como cizaña al proponer un tratamiento diverso del oficial para la “gripe” que nos está aquejando no se nos haya mandado cortar como cizaña. Cuando hayamos superado esta crisis estaremos en mejor disposición para valorar la efectividad, pertinencia y relevancia de los diversos esquemas de manejo para la “gripe”.
Como bien sabemos, nuestros templos han permanecido cerrados desde el 16 de marzo cuando comenzó la cuarentena. Esto ha significado un descenso muy significativo en los ingresos de la Parroquia que como sabemos vive de nuestras limosnas. En este sentido queremos invitarlos a que en la medida de sus posibilidades y como fruto de nuestra gratitud hagamos llegar nuestras ofrendas a la Parroquia para que podamos asegurar su mantenimiento y, sobre todo, en estos momentos, para que podamos seguir subsidiando los tratamientos que ofrecemos muy por debajo de su costo real, ya no digamos del del mercado minorista.
Hoy, 19 de julio, no queremos dejar pasar la oportunidad para orar por el pueblo de Nicaragua que hace 41 años vivió el derrocamiento de una dictadura para encontrarse ahora bajo otra dictadura también familiar, como la anterior. Y es que tal vez el mensaje de la parábola del trigo y de la cizaña es que en el reinado de Dios, todas, todos y todo tenemos un lugar, nadie queda excluido tampoco los otrora o actuales dictadores. Y si se les disputa el lugar que quieren ocupar, abusando de su autoridad, no se les disputa el que tengan un lugar, sobre todo, aquel del que Jesús fue testigo cuando afirmó: “Sepan que el Hijo del Hombre no ha venido para ser servido sino para servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre” (Mt 10,45).













