martes, 21 de julio de 2020



2020.7.21 - En el evangelio de Mateo (Mt 12,46-50) que escuchamos hoy se nos relata como María y otros hermanos buscan a Jesús. Jesús afirma que su madre y sus hermanos son quienes cumplen la voluntad de Dios.
¿Qué significa cumplir la voluntad de Dios en medio de esta crisis sanitaria, económica y social que estamos viviendo? La raíz de esta crisis está en la manera oficial en que se ha tratado a las personas contagiadas por el Covid19. Se nos ha hecho creer que no existe un tratamiento sencillo, accesible y eficaz para las personas contagiadas por Covid19. La esperanza se ha desplazado hacia una vacuna que inmunizaría del Covid19 y que las grandes potencias están en una carrera desesperada por desarrollar. 
El lineamiento médico a base de antiinflamatorios y antigripales propuesto por la Dra. María Eugenia Barrientos ofrece un esquema de manejo sencillo, accesible y eficaz para que las personas contagiadas por el Covid19 no se compliquen. Sin embargo, muchas veces desde la oficialidad en lugar de reconocer su eficacia, se trata de desacreditarlo aduciendo su falta de fundamento científico cuando la única evidencia que hay es la ineficacia de muchos tratamientos oficiales, a juzgar por el número de muertos que se multiplican cada día más, y esto también en países que se autodenominan “desarrollados”.
Cumplir la voluntad de Dios en esta crisis es proponer un lineamiento médico sencillo, accesible y eficaz para tratar a las personas contagiadas por Covid19, sea éste el de la Dra. Barrientos u otro, tanto o más efectivo, en caso lo hubiera.
Cumplir la voluntad de Dios en esta crisis también tiene que ver con el cuidado, ajeno y propio. El cuidado ajeno pasa por procurar el sustento diario para la familia que el estado, a pesar de haberse endeudado masivamente bajo ese pretexto, no provee. Algunos, probablemente una pequeña minoría, podrán hacer eso quedándose en casa. La enorme mayoría tendrá que salir de casa para asegurar dicho sustento. En la medida en que haya un tratamiento sencillo, accesible y eficaz, contagiarse con Covid19 dejaría de ser un problema. Cuidarse significaría empezar a tratarse en los primeros dos días de presentar los síntomas – dolor de cabeza, decaimiento, malestar en la garganta – y guardarse en casa mientras dichos síntomas se hagan presentes.
Cumplir la voluntad de Dios en esta crisis significa hacerse prójima o prójimo de la persona contagiada y/o necesitada. Esto significa más concretamente acercarse a la persona contagiada y/o necesitada, hacerse cercana, cercano a ella. Esto supone romper el miedo al contagio, algo que nuevamente será fácil de lograr, en la medida en que se provea de un tratamiento sencillo, accesible y eficaz. Luego de acercarse es necesario escuchar a la persona contagiada y/o necesitada, dialogar con ella. Ahora, siendo estos dos primeros pasos indispensables, no será hasta que nos dejemos conmover que seremos capaces de tender la mano según nuestras posibilidades sirviendo y atendiendo a las personas en su necesidad. Cumplir la voluntad de Dios significa hacerse solidaria, solidario, desplazando y derrocando la discriminación que se ha ido entronizando como manera de tratar a las personas contagiadas. Cumplir la voluntad de Dios significa tratarnos como hermanas y hermanos.
Cumplir la voluntad de Dios en esta crisis significa reconocer tanto bien recibido, agradecerlo, para que la gratitud suscite nuestro amor como respuesta al amor con el que hemos sido amadas y amados primero (1Jn 4,10). Entonces podremos amar con la libertad de las hijas e hijos de Dios liberando nuestro potencial. Porque siendo hermanas y hermanos de Jesús, hijas e hijos de Dios, todavía no se ha revelado lo que seremos (1Jn 3,2).

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