2020.7.14 - En el evangelio de Mateo (Mt 11,20-24) que escuchamos Jesús expresa su dolor por la falta de conversión de tres aldeas: Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm. Cafarnaúm fue el pueblo en el que Jesús se estableció cuando dejó Nazaret. Fue el pueblo de Simón y Andrés, Santiago y Juan.
Actualmente nos encontramos en medio de una crisis sanitaria, económica y social marcada en Yoro por el crecimiento exponencial de los contagios. Como dice el comunicado de la Compañía de Jesús publicado ayer, dicha crisis “se debe más que al virus, a la manera de enfrentarlo: tratamiento oficial primario con una limitada efectividad confiando en una millonaria vacuna, endeudamiento masivo del Estado, desvíos multimillonarios de los fondos estatales, impunidad, autoritarismo gubernamental que excluye la participación de otros agentes sociales, desabastecimiento del sistema de salud, desprotección del personal médico, falta de claridad en la hoja de ruta a seguir, entre otros”.
El tratamiento oficial primario MAIZ, acrónimo de sus componentes, Microdacyn, Azitromicina, Ivermectina y Zinc adolece de una seria limitación: no contiene ningún antiinflamatorio que trate el proceso inflamatorio que produce el Covid19 desde su inicio, reduciendo el calibre de las vías respiratorias y haciendo susceptible al tejido respiratorio a una sobre agregación bacteriana. La importancia del antiinflamatorio para el tratamiento exitoso del Covid19 ha sido expuesta una y otra vez por la Dra. María Eugenia Barrientos en las diversas entrevistas que le han hecho. Ella además sugiere utilizar un antigripal para reducir las secreciones, los estornudos y la tos y así disminuir la tasa de contagio del virus en un 60%.
El Estado de Honduras se ha endeudado masivamente aduciendo la presencia del Covid19 en el territorio nacional. Sin embargo, muchos hospitales, incluido el Manuel de Jesús Subirana, no cuentan con los insumos necesarios para proteger al personal de salud.
Ayer dimos el último tratamiento de los que hemos estado facilitando como Parroquia a base de ibuprofeno de 400 mg y de un antigripal porque no hemos conseguido proveedores de un ibuprofeno de 400 mg de calidad.
Mientras tanto, los contagios en Yoro se siguen multiplicando sin contar las personas con un tratamiento sencillo, accesible y eficaz para tratarse. Me imagino que ante esta situación hoy Jesús volvería probablemente a expresar su dolor por la falta de voluntad de tratar los contagios de manera sencilla y eficaz.
Todavía estamos a tiempo de hacer algo. ¿Será que nos vamos a decidir?

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