viernes, 14 de agosto de 2020

2020.8.14 - Jesús trata la relación de pareja señalando el tipo de vínculo que la une, un vínculo que trasciende lo jurídico.

2020.8.14 - En la lectura del libro del profeta Ezequiel (Ez 16,1-15.60.63) que escuchamos se nos relata la historia de Israel como una historia de amor de pareja entre Dios e Israel en la que Dios permanece fiel en medio de la infidelidad de Israel.

En el Evangelio de Mateo (Mt 19,3-12) Jesús trata la relación de pareja señalando el tipo de vínculo que la une, un vínculo que trasciende lo jurídico. Ante esta afirmación los discípulos afirman que es mejor no casarse. Jesús termina hablando sobre la situación de los hombres frente al matrimonio.

En la actualidad en Honduras muchas niñas y niños están siendo criados solo por la mamá, por la abuela o abuelos, por una tía o tíos. Los varones muchas veces no solo no asumimos nuestra responsabilidad como pareja, sino que nos gloriamos de ello. Pareciera que la consigna fuera: “Mientras más irresponsable, más macho”.

En el evangelio Jesús nos recuerda que cuando una mujer y un varón tienen relaciones sexuales, no digamos, cuando nace una hija o un hijo fruto de esa relación, se establece un vínculo entre la pareja y que este vínculo va más allá de lo jurídico, y por tanto no puede ser disuelto jurídicamente. Así, cuando de una relación de pareja nace una hija o un hijo, por mucho que el vínculo pueda no ser reconocido o disuelto legalmente, el vínculo permanece, como lo muestra la existencia de la hija y/o del hijo. Para entendernos, por mucho que un juez ratifique un divorcio, ni la hija o el hijo desaparece, ni la madre ni el padre dejan de serlo. Más aún, aunque un vínculo entre una pareja no sea reconocido legalmente, no por eso deja de existir. Si no basta poner atención a muchas de nuestras canciones que tematizan estas relaciones fallidas y sus consecuencias.

Si el vínculo entre una pareja está más allá de lo jurídico, mal haríamos entendiendo las palabras de Jesús jurídicamente. A lo que Jesús invita en el evangelio es a reconocer y honrar el vínculo que se establece en una pareja. Y es que dicho reconocimiento y honra son las bases necesarias para poder establecer otro vínculo. En este sentido, una nueva pareja tiene que reconocer que viene después de la primera pareja y después de las y los hijos de ésta. Si esto no se da, el vínculo con la nueva pareja no va a ser sano y tanto la pareja como las y los hijos van a experimentar mucho dolor.

Es de esta fidelidad en medio de la infidelidad de la que nos habla Ezequiel. Así, utiliza la imagen de una pareja para expresar la relación que une a Dios con se pueblo: Dios se mantiene fiel también en medio de la infidelidad del pueblo. De igual manera, la fidelidad a cada pareja permanece siempre, también en medio de la infidelidad, y por eso es tan importante reconocerla y honrarla.

Junto a la relación de pareja Jesús reconoce la existencia de otro tipo de relación, una relación en la que se renuncia a la pareja. Ahora, mal haríamos en pensar que renunciando a la pareja se renuncia al amor. Si éste fuera el caso, la alternativa a la pareja no sería una alternativa saludable. Lo que Jesús señala pareciera ser más bien todo lo contrario. En el caso de que se renuncie a una pareja, esto nunca debe de ser por falta de amor ni por miedo a amar sino, como en el caso de la pareja, fruto de un amor que responde a otro


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