viernes, 15 de mayo de 2020


15.05.2020 Homilía: Evangelio de san Juan 15,12-17
Yoro
19 Mayo 2017 Evangelio según San Juan 15,12 17 - YouTube
  En el evangelio de Juan que escuchamos, Jesús formula su “mandamiento”: amarnos unas a otros como él nos ha amado. Esto solo es posible en una relación de amistad, no en una servil. Refuerza su mandamiento recordándonos que la iniciativa, proviene de él. Él nos amó primero, Él nos elige. En la reciprocidad de la relación con Jesús se abre un abanico de posibilidades insospechadas.
  Antenoche me acosté con dolor de cabeza. Ayer por la mañana me continuó. Por un momento me pregunté si me habría contagiado con el Covid 19. Hoy ya amanecí sintiéndome bien nuevamente. Con todo, ayer al sentirme mal me imaginé cómo sería mi vida si estuviera contagiado. Sentí una resistencia a aceptarlo. No quería estar contagiado. Pero luego caí en la cuenta que no ganaba nada negándolo. Comprendí, que lo que me tocaba era comprar el ibuprofeso y el antigripal con que comenzaría a tratarme, siguiendo el esquema de manejo de una doctora salvadoreña, María Eugenia Barrientos, que ha tratado muchos casos de Covid 19 con éxito. Pensé en las personas con las que había estado en contacto y que podría haber contagiado. Tendría que avisarles. Sentí mucha pena. Me imaginé en aislamiento. Eso no sería tan difícil porque vivo en un cuarto aparte, en el predio de la radio. Sentí que mis compañeros, Carlos, José Leonidas y Rafael, no me dejarían solo, que me llevarían la comida. Pero luego me imaginé, que también ellos podrían estar contagiados como suele ser común en las familias, en las que a veces se contagian todos los miembros de la familia. Ahí sí nos la veríamos a palitos, necesitaríamos el apoyo de otra gente, sin ese apoyo no podríamos vivir. Me pregunté si seríamos objeto de discriminación. Si la gente tendría miedo de acercarse a nosotros, si habría quién nos ayudara con las compras. Sentí lo vulnerables y dependientes que somos unas de otros y que sin tendernos la mano no hay salida a esta crisis sanitaria, social y económica. Hasta aquí la fantasía de ayer.
  Relacionando la fantasía de ayer con el evangelio de hoy me resulta claro que a nadie podríamos mandar ni obligar a que nos hiciera las compras y nos las llevaran a la casa, por ejemplo. Me resulta claro que si hubiera quien lo hiciera sería por cariño, por amistad, por un amor que estuviera dispuesto a correr el riesgo de contagiarse, a pesar de tomar todas las medidas de bioseguridad del caso. Comprendí que ahí se manifestaría quiénes son amigas y amigos, no solo “fieles”. Y entonces comprendí que lo que nos “salva” no es ser fieles, por muy buenos que seamos, sino ser amigas y amigos, dispuestas a tender la mano, aún a riesgo de contagiarnos. Y también comprendí que ese tipo de “amor”, ese tipo de servicio, de entrega, de compartir no lo hacía posible mi amor, porque éste siempre es muy limitado, sino el amor de Jesús que se entregó a sí mismo por nosotras y nosotros libre y generosamente, por gratitud, por amor. Y entonces también finalmente comprendí que cuando se ama se rompen barreras, prejuicios, esquemas, que cuando se ama todo es posible.
  La crisis sanitaria, social y económica que estamos viviendo es muy seria. Con todo, estoy convencido de que hay salida y que esta consiste en tendernos la mano como Jesús, en superar las relaciones serviles, las relaciones de desconfianza, para iniciar otras de amistad, de compañeras y compañeros de Jesús y entre nosotras y nosotros, porque solo eso va a hacer posible lo imposible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario