sábado, 6 de junio de 2020

Pin de Lourdes Sisco em catecismo Episcopal em 2020 (com imagens ...

En el evangelio de Marcos que acabamos de escuchar (Mc 12,35-37) Jesús pregunta por qué se afirma que el Mesías es sucesor de David. Jesús refuta esta suposición citando el versículo primero del Salmo 110. Jesús afirma que la autoridad del Mesías y la suya propia no derivan de la de David.
Y es que como nos dice Marcos en su evangelio, “Su manera de enseñar impresionaba mucho a la gente, porque hablaba como quien tiene autoridad, y no como los maestros de la Ley” (Mc 1,22)
Si la autoridad de Jesús no deriva de David, ¿de dónde deriva su autoridad? Esta fue una pregunta que le hicieron a Jesús a propósito de su enseñanza en el templo: “¿Con qué autoridad actúas así?, o sea, ¿Quién te ha dado la autoridad para actuar así?” (Mc 11,28). En esa ocasión Jesús responde con otra pregunta, preguntando por la autoridad con la que Juan bautizaba, si era divina o humana. Como se negaron a responder, también él se negó a responder.
En otro pasaje, sin embargo, Jesús apunta al origen de su autoridad al afirmar que expulsa los demonios con la fuerza de Dios, manifestando así la presencia de su reinado (Lc 11,20).
La autoridad de Jesús no proviene de la ley, ni de las escrituras (recordemos cómo en la transfiguración Jesús aparece junto a Moisés y Elías simbolizando el conjunto de las escrituras judías, y cómo la voz que se escucha del cielo afirma sobre Jesús: “´Este es mi Hijo, el amado: escúchenlo” [Mc 9,7]), ni tampoco de una autoridad religiosa ni política, sino de Dios, de su experiencia de Dios, de su intimidad con él, intimidad que queda reflejada en manera preferida para dirigirse a él: “Abba, papá, papi” (Mt 6,9; Mc 14,36).
Desde ayer hemos empezado en la Parroquia a promover un tratamiento para la gripe, sea ésta causada por el Covid 19 o no, consistente en tomar durante 7 días, 3 veces al día (desayuno, almuerzo y cena) 1 cápsula de ibuprofeno de 400 mg y otra de un antigripal, en concreto de Pulmogrip a partir de sentir los primeros síntomas: dolor de cabeza, decaimiento, falta de energía, dolor de cuerpo, garraspera en la garganta. Puede preguntársenos con qué autoridad hacemos esto si no somos médicos. A esa pregunta respondemos con dos experiencias, y éstas muy humanas. La primera, es la experiencia de quien propone este tratamiento. Se trata de la Dra. María Eugenia Barrientos de El Salvador que ha tratado con éxito a más de 800 pacientes con síntomas de Covid 19 en varios países, lo que la convierte probablemente en uno de los médicos con más experiencia clínica al respecto en el mundo. La segunda, es la experiencia que he tenido en este tiempo de cuarentena colectiva. Ante la inminente reapertura de la economía la semana entrante en el contexto de una curva de contagios que lejos de estarse aplanando, ya no digamos decreciendo, está creciendo exponencialmente nos parece necesario proveer a la población de un esquema de manejo sencillo, accesible, barato y eficaz para tratarse en caso sientan síntomas de gripe, dejando en un segundo lugar si es causada por el Covid 19 o no, porque el procedimiento normal de ir a un hospital – a lo que la gente se resiste mucho por el miedo a que la aíslen o a que la discriminen socialmente –, hacerse la prueba, esperar el resultado para luego ser tratado ha sido desbordado hace tiempo. Pongo dos ejemplos. El primero, el del microbiólogo del Hospital Escuela que se enfermó, se le practicó la prueba, se murió y luego de su muerte todavía no se tenía el resultado de la prueba. El segundo, la experiencia que he tenido con una gripe que padecí. Como les compartí en su momento, el 14 de mayo sentí síntomas de gripe que podía estar ocasionada por el Covid 19. El 16 me reporté a la autoridad sanitaria para que me practicaran la prueba. Como no vinieron fui al hospital el 25. Se me dijo que no era necesario practicarme la prueba. Luego se me practicó el 26, y hoy, 5 de junio, 10 días después de habérseme practicado la prueba todavía no tengo el resultado. Si hubiera esperado hasta ahora para tratarme, dependiendo de lo que haya tenido y de la respuesta de mi sistema inmune podría estar bien o muy complicado. El día 15 comencé el tratamiento indicado por la Dra. Barrientos y no tuve complicación alguna. Ayer me reincorporé a mi vida normal después de 20 días de autoaislamiento.
Así, pues, como la actividad de Jesús y la autoridad con que la realizó estuvieron al servicio de Dios y de su reinado, así este tratamiento y la autoridad con la que lo proponemos desde la Parroquia quieren estar al servicio del pueblo de Yoro como un esfuerzo para ayudar a hacerle frente a la crisis sanitaria en la que estamos inmersos y que amenaza con ahogarnos en las próximas semanas.


José Antonio Pacheco sj
Vicario parroquial
Parroquia Santiago Apóstol
Yoro – 5 de junio, 2020

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