Hoy estamos celebrando la fiesta de la Santísima Trinidad. Para hacerlo vamos a adentrarnos en la experiencia de la Trinidad, más que en su definición. Para ello la liturgia nos propone hoy tres textos.
El primero está tomado del libro del Éxodo. Nos habla de una revelación, de una experiencia de Dios por parte de Moisés. Se muestra como Señor, compasivo, celemente, paciente, misericordioso y fiel.
El segundo texto está tomado de la segunda carta de Pablo a los corintios. Ahí se nos dice que Dios es amor y paz que acompañan. Se dice que Jesús hace presente la gracia, el Padre el amor y el Espíritu Santo la comunión.
El tercer texto está tomado del Evangelio de Juan. En él se nos dice que Dios ama al mundo de tal manera que entrega a su Hijo único por nosotras y nosotros.
Los tres textos hacen énfasis en que Dios es amor. La segunda lectura dice que también es comunión y gracia. Examinemos estas tres características.
Que Dios es amor, lo dicen muchas y muchos. Lo típico cristiano, con todo, es decir que Dios es amor y solo amor. Dios no tiene dos caras, no es bueno con las y los buenos, ni malo con las y los malos. Dios es amor con buenas y malos. Una consecuencia de esto la saca Pablo cuando en la carta a los Romanos (8,38-39) afirma que nada ni nadie nos pueden separar del amor de Dios revelado en Jesús. “Dios ama al pecador, pero odia el pecado”, se dice con frecuencia. Pero si Dios es amor y solo amor, eso significa que ama no solo al pecador, sino también al pecado, que también el pecado encuentra un lugar en el corazón de Dios. Nada ni nadie quedan excluidos de su amor. En el amor de Dios todas, todos y todo tienen un lugar, todas, todos y todo pertenecen, pertenecemos, somos su creación.
Que Dios sea Trinidad significa que Dios es comunión, que vivir es convivir. Dios no es solo, es comunidad, compañía, es comunión.
Por último, se nos dice que Dios es gracia, que Dios es gratuidad, que Dios es compartir gratuito.
Reflexionemos, ahora, sobre la buena noticia que Dios sea Trinidad en medio de esta crisis sanitaria, social y económica que estamos viviendo. Lo primero es que Dios ama a todas, todos y todo, a las sanas y a los contagiados, hasta al propio Covid 19. Nada ni nadie quedan excluidos del amor de Dios. Como bien sabemos, uno de los mayores obstáculos para reconocer que se está contagiada o contagiado es el miedo al rechazo, a la exclusión, a la discriminación: vecinos que se niegan a hospedar a personal sanitario, pulperías que no venden a familias de contagiados, llamadas o publicaciones insultando a las personas contagiadas, por ejemplo. Estos tiempos en que nuestros templos están cerrados nos dan la oportunidad de expresar en qué consiste de verdad el cristianismo: en tenderle la mano a la persona contagiada, y esto no porque sea “buena”, ni tampoco “pobrecita”, sino porque está necesitada.
Otra buena noticia de que Dios sea Trinidad es que el Covid 19 tiene un lugar en el corazón de Dios y por tanto más que combatirlo, lo que toca es tratarlo. El Covid 19 es un virus de gripe, que puede causar la muerte, pero que es tratable. En ese sentido es que desde la Parroquia estamos proponiendo tratar las gripes que tengamos con ibuprofeno para aliviar la inflamación que produce el virus y la posibilidad de una infección bacteriana, y un antigripal para reducir el índice de contagio, al reducir la tos y los estornudos. El Covid 19 se cura, si se trata bien y a tiempo como una gripe. Así, pues, a lo que nos está invitando el Dios Trinidad es a que más que declararle al Covid 19 una guerra sin cuartel, lo que toca es tratarlo, aprender a tratarlo. ¡Cómo cambiarían nuestras vidas y el mundo si aprendiéramos a hacer esto con nuestros así llamados “enemigos”!
Otra buena noticia de que Dios sea Trinidad es que somos comunidad, que no estamos solas ni solos. Y esto significa en concreto que todo lo que yo haga afecta a las y los demás, y que todo lo que las otras y otros hagan me afecta a mí. Esto es clarísimo en el caso de los contagios. Cuidarme es cuidar a las y los demás, y cuidar a las y los demás es cuidarme. Ahora bien, vivir en comunidad no se agota en evitar los contagios. Vivir en comunidad es compartir, es aprender a dar y a recibir con generosidad, fruto de la gratitud, del agradecimiento. Vivir en comunidad es vivir con responsabilidad.
Mañana va a comenzar la reapertura de la economía en Honduras. Otros países han dado este paso una vez que la curva de contagios se había reducido. Aquí vamos a reabrir la economía con la curva de contagios creciendo exponencialmente. Esto nos va a dar la oportunidad abundante para tenderle la mano a nuestras hermanas y hermanos contagiados en lugar de discriminarlos, y esto entre otras razones, porque las personas contagiadas van a ser cada vez más cercanas. Esto nos va a dar la oportunidad de aprender a tratar al Covid 19 como una gripe bien y a tiempo, nos va a dar la oportunidad de aprender a convivir en paz con el Covid 19. Por último, esto también nos va a dar la oportunidad de vivir con responsabilidad evitando en lo posible los contagios y aprendiendo a compartir con generosidad fruto del agradecimiento.
¡Feliz fiesta de la Santísima Trinidad!
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