sábado, 25 de abril de 2020


Homilía 25.04.2020: Mc. 16,16  “El que crea y se bautice, se salvará

Reflexión del Evangelio según san Marcos 16:15-20 | OpusMisericordiae
                Celebramos hoy la fiesta de San Marcos. El Evangelio de San Marcos es el primero que se puso por escrito, unos 25 años después de la Resurrección y recoge especialmente las catequesis y predicaciones de Pedro. Mc. no conoció personalmente a Jesús pero fiel compañero de Pedro y recogió fielmente sus enseñanzas dirigidas a la Iglesia que se iba extendiendo entre los paganos, los no judíos. Estos últimos versículos de San Marcos son un resumen de la evangelización. Y nos presentan a Jesucristo actuando y salvando a todo aquel que se deja guiar por Él.

                Jesús envía a los discípulos a anunciar la Buena Noticia de que Él, el que murió en la Cruz, venció a la muerte y sigue viviendo y acompañando con todo su poder a todos los que aceptan seguirlo. Y nos dice: “el que crea y se bautice, se salvará; pero el que se resista a creer, él mismo se perderá”. Jesús no viene a condenar a nadie, tanto nos quiere que entregó su Vida por cada uno de nosotros, pero el que no cree y no le sigue, él mismo se pierde.

                Creer es seguir el Camino de Jesús, el Camino que nos lleva a acercarnos a los hermanos, especialmente a los que más sufren y más nos necesitan, para ayudarles a caminar juntos, caminando a la par con ellos. Es el Camino del servicio por amor, del compartir lo que somos y tenemos, con generosidad y alegría. De desarrollar lo mejor de nosotros mismos, para servir mejor. De luchar y trabajar con ahínco y fortaleza contra lo que hace sufrir y esclaviza a tantos hermanos.

                Bautizarse es entrar en la Familia de Dios, la Comunidad de los que al creer en su Amor intentamos vivir como hermanos, aun reconociéndonos frágiles y débiles. La Comunidad de los que nos reconocemos pecadores y ruines, pero amados por Dios y por eso nos llenamos de gratitud y alegría al experimentar ese amor gratuito y no merecido. La Comunidad en la que queremos compartir lo que somos y tenemos, con la esperanza de ir venciendo todo lo que nos hace sufrir y dificulta nuestra vida y nuestro crecimiento. La Comunidad en la que todos queremos trabajar y luchar contra todo aquello que menoscaba nuestra dignidad de hijos de Dios.

                Y Mc. nos recuerda que en los que crean se manifestarán algunas señales indicadoras de la acción del Espíritu en nosotros:

                1. “Arrojarán los malos espíritus”. ¿Cuáles son los malos espíritus?  La envidia, la soberbia, la codicia, la mentira, la pereza, la venganza, la violencia, el orgullo, etc. Esos malos espíritus que envenenan nuestra convivencia, nuestro vivir comunitario y nos enferman y nos amargan la vida…   El que cree en el Amor de Dios, se llena de su luz y eso ahuyenta todos los malos espíritus. Donde hay luz, las tinieblas no pueden entrar. Los malos espíritus actúan en la oscuridad, pero donde entra la Luz del Espíritu todos los malos espíritus salen de huida, son ahuyentados.

                2. “Las serpientes y los venenos no les podrán hacer daño”. Las serpientes tienen el veneno en la boca, en los dientes. Así hay personas que tienen veneno en sus bocas: las mentiras, las calumnias, los falsos testimonios, los chismes, las traiciones, las medias verdades,… Jesús lo experimentó hasta la saciedad en la Pasión.  Pero todo ese veneno no entró en su corazón, no lo destruyó, sino que ahí experimentó la fuerza del Espíritu y lo manifestó diciendo: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”   Jesús no nos dice que no vayamos a encontrarnos en nuestro caminar con víboras y alacranes, sino que nos asegura que, si estamos fundados en su Amor, todo eso no envenenará nuestro corazón, nuestra vida, no nos destruirá, así como en Él se manifestó.

                3. “Pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”.  Poner las manos no es solamente hacer un gesto de bendición. Es más bien poner las manos a trabajar, movilizarse, actuar. Poner las manos a un asunto es ocuparse seriamente por él. Hacer todo lo que podamos por enfrentar un problema, una dificultad.  El que ama a un hermano lucha y se esfuerza por ayudarlo, por hacer todo lo que puede por el bien de él. Se sacrifica y se olvida de lo propio por ayudar al que lo necesita.

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