sábado, 25 de abril de 2020


Algunas prácticas para enfrentar las crisis sanitaria y económica actuales
Yoro – 2020.04.22

  Me parece que hay tres prácticas clave para enfrentar las crisis sanitaria y económica generadas por el COVID19. Estas son: 1) el cuidado; 2) el trabajo productivo; 3) las comunidades de compartir agradecido.

  Desde el 16 de marzo estamos en cuarentena. Según algunas personas el pico de la pandemia en Honduras va a estar entre mayo y julio. Tal vez en septiembre haya pasado el primer pico. Es obvio que no podemos estar confinados en nuestras casas hasta septiembre, si no por otra razón, porque nos moriríamos de hambre. Esto significa que con todo lo necesario que pueda resultar el confinamiento para ralentizar el avance del virus, no es una estrategia viable a largo plazo. La alternativa al confinamiento en nuestra situación me parece que es el cuidado: el cuidado propio, el cuidado ajeno y el cuidado de nuestra casa común. El cuidado propio pasa por seguir los protocolos básicos de higiene: lavado de manos con agua y jabón, o en su defecto, con gel hidro alcohólico; enjuagues bucales con sal; desinfección de superficies y pisos con una solución de agua con cloro (dos tapitas de cloro por litro de agua); uso de mascarilla al salir de la casa, entre otras. Cuidándonos a nosotras y a nosotros mismos, vamos a estar cuidando simultáneamente a las y los demás. Pero, además, esto implica una atención especial a las y los niños, a las personas mayores, a las personas enfermas y a las personas con algún tipo de capacidad especial. El cuidado de la casa común pasa por el uso adecuado del agua, la protección de las fuentes de agua, el cuidado de los bosques (abandonando la práctica corriente de quemarlos, y la práctica extractivista de cortarlos), el cuidado de la tierra (reduciendo la cantidad de basura que producimos y clasificándola; reduciendo el uso de agro tóxicos; reduciendo la emisión de gases tóxicos, por ejemplo).

  El cuidado nos va a permitir salir del confinamiento estricto, a otro más flexible que haga posible el trabajo productivo. El trabajo productivo es fundamental, porque no hay “ayuda” que pueda cubrir nuestras necesidades hasta septiembre. Quienes puedan volver a sus trabajos anteriores deberán hacerlo. Quienes no, podrían hacer distintos tipos de trabajo: el cultivo de productos de primera necesidad y/o de huertos familiares; la elaboración de mascarillas; la atención de enfermos; u otro tipo de trabajo productivo que todavía está por inventarse. Me parece que no es sano estar atenido a una bolsa de comida, es más, me parece que hacerlo enferma, desempodera y desmoviliza.
  Por último, el cultivo de comunidades de compartir agradecido va a permitir optimizar la distribución de los frutos del trabajo no en función de la codicia sino de la gratitud. No se trata de venderlo todo, como nos relatan los Hechos de los apóstoles (2,45; 4,34-37), sino de compartir de lo que se tiene, como la colecta organizada por Pablo (2Cor 8,12-15), fruto de la gratitud (2Cor 9,11). En este sentido se podría animar la creación de mercados solidarios, el intercambio de alimentos por servicios, entre otros.

  Una actitud básica para poder enfrentar esta crisis me parece que es la gratitud (Lc 17,11-19; Mc 14,22-26; Ef 1,3). El desafío es pasar de la ingratitud y el maltrato a la gratitud y el cuidado, que nos llevarán a su vez a la entrega libre y generosa (en un trabajo apasionado, por ejemplo) y al compartir agradecido empezando a formar desde ahora, desde abajo y desde nosotras y nosotros y en medio de estas crisis sanitaria y económica esa sociedad con la que soñamos.

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