FICHA 5: “Y, RECLINANDO LA CABEZA, ENTREGÓ EL ESPÍRITU” (Jn
19,30)
Parroquia Santiago Apóstol: Escuela de formación integral – Yoro, julio
2019
1. PRIMER
ENCUENTRO: LA REALIDAD QUE VIVIMOS
1.1 Una
historia
Juan y
Lucrecia tenían dos hijos pequeños, Simón de tres y Linda de uno. Ni Simón ni
Linda estaban bautizados. Juan y Lucrecia se acercaron un día a Francisco, el
delegado de su comunidad, y le pidieron el bautismo para sus dos hijos.
- “Buenos días, Francisco”, le dijo Juan.
“Queremos bautizar a Simón y Linda para salir de ese compromiso”.
- “Buenos
días, Juan y Lucrecia”, respondió Francisco. “¡Qué bueno que quieren bautizar a
Simón y Linda! Lo único, es que tienen que saber que con el bautismo no se sale
del compromiso, sino que se entra a él”.
- “¿Cómo
es eso, Francisco”, preguntó Juan, “que en lugar de salir del compromiso
entramos a un compromiso?” “Yo creo que mi compromiso termina cuando les echan
el agua a los cipotes”.
- “Todo
lo contrario, Juan”, respondió Francisco. “El bautismo es la puerta de entrada
a un compromiso con la pareja, con los hijos, con la comunidad, con el medio
ambiente”.
- “A ver
explíquenos”, intervino Lucrecia, “porque eso si que nunca lo habíamos
escuchado”.
- “Como
Simón y Linda están pequeños”, explicó Francisco, “al bautizarlos ustedes se
están comprometiendo a educarlos en la fe, con sus palabras, pero, sobre todo,
con su ejemplo de vida”.
- “Siga”,
le dijo Juan.
- “La fe
se transmite por lo que decimos y hacemos”, continuó Francisco. “Deben comenzar
por ustedes como pareja.”
- “No
entiendo”, dijo Lucrecia.
- “¿Asisten
a las celebraciones?”, preguntó Francisco.
- “No,
muy poco”, respondió Juan.
- “¿Y
están casados?”, volvió a preguntar Francisco.
- “No”,
respondió Lucrecia.
- “Pues
por eso les digo que bautizar no es salir del compromiso, sino comprometerse
más”.
- “Entendiendo”,
dijo Juan. “Sabe, Francisco, vamos a platicar Lucrecia y yo bien, si queremos o
no bautizar a nuestros hijos, porque nos damos cuenta que es un gran compromiso
el que adquirimos. Al decidir le contamos”.
- “Tómense
su tiempo”, les dijo Francisco, “y me cuentan”.
- “Adiós,
Francisco”.
- “Adiós,
Juan y Lucrecia”.
1.2 Preguntas
- ¿Por
qué creían Juan y Lucrecia que bautizar era salir del compromiso?
- ¿Por
qué bautizar no es salir del compromiso, sino comprometerse más?
- ¿A
qué nos comprometemos al pedir el bautismo para nuestras hijas e hijos?
2. SEGUNDO
ENCUENTRO: REFLEXIONAMOS Y ORAMOS
2.1 Reflexión:
“Y, reclinando la cabeza, entregó el Espíritu” (Jn 19,30)
- El bautismo es la entrega del Espíritu en la
experiencia del amor leal de Dios revelado en Jesús crucificado y traspasado: “Y,
reclinando la cabeza, entregó el Espíritu” (Jn 19,30), “uno de los soldados le
abrió el costado con la lanza, y al instante salió sangre y agua” (Jn 19,34).
- En el bautismo se nos entrega el Espíritu
Santo. Así fue en Jesús y así es en nosotras y nosotros.
·
En el bautismo de Jesús: “Inmediatamente, mientras salía del agua,
vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar como paloma hasta él” (Mc 1,10).
·
En nuestro bautismo:
·
“Y, reclinando la cabeza, entregó el Espíritu” (Jn 19,30).
·
“Pero al llegar a Jesús vieron que ya estaba muerto, y no le
quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con la
lanza, y al instante salió sangre y agua” (Jn 19,33-34).
·
“Yo los he bautizado en agua, él los bautizará con Espíritu Santo”
(Mc 1,8).
·
Por el bautismo somos templos del Espíritu Santo: “Saben muy bien
que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes porque Dios se
los ha dado” (1Cor 6,19).
- En el bautismo nos reconocemos como hijas e
hijos de Dios.
·
Jesús: “Hubo una voz del cielo: ‘Tú eres mi Hijo, el amado, en ti
he puesto mi favor’” (Mc 1,11).
·
Nosotras y nosotros:
·
“Miren, no recibieron un espíritu que los haga esclavos y los
vuelva al temor; recibieron un Espíritu que los hace hijos y que nos permite
gritar: ¡Abba! ¡Padre!” (Rom 8,15).
·
“Y la prueba de que son hijos, es que Dios envió a su interior el
Espíritu de su Hijo, que grita: ¡Abba! ¡Padre! De modo que ya no eres esclavo,
sino hijo, y si eres hijo eres también heredero, por obra de Dios” (Ga 4,6-7).
·
Por el bautismo reconocemos a Dios como Padre Nuestro: “Ustedes
recen así: Padre nuestro…” (Mt 6,9).
·
Por el bautismo nos reconocemos hermanas y hermanos unas de otros:
“Ustedes, en cambio, no se dejen llamar ‘Maestro’, pues su maestro es uno solo
y ustedes todos son hermanos” (Mt 23,8).
·
San Francisco de Asís en su Cántico
a las criaturas nos recuerda que somos hermanas y hermanos de todo lo
creado: “Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra…”.
- En
el bautismo son perdonados nuestros pecados:
·
“Jesús le dijo: ‘Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no
vuelvas a pecar’” (Jn 8, 11).
·
“Jesús decía: ‘Padre, perdónalos, que no saben lo que están
haciendo’” (Lc 23,34).
·
“Pedro les contestó: ‘Arrepiéntanse, bautícense cada uno
vinculándose a Jesús Mesías para que se les perdonen los pecados, y recibirán
el don del Espíritu Santo” (Hch 2,38).
·
“Porque estoy convencido de que ni muerte ni vida ni ángeles ni
soberanías, ni lo presente ni lo futuro, ni poderes, ni alturas, ni abismos, ni
ninguna otra criatura podrá privarnos de ese amor de Dios, presente en el
Mesías Jesús, Señor nuestro” (Rom 8,38-39).
- En el bautismo somos hechos miembros de Cristo,
de su cuerpo, de su Iglesia:
·
Miembros de Cristo: “¿Se les ha olvidado que son miembros de
Cristo?” (1Cor 6,15).
·
Formamos un cuerpo: “Es un hecho que el cuerpo, siendo uno, tiene
muchos miembros, pero los miembros, aun siendo muchos, forman entre todos un
solo cuerpo. Pues también el Mesías es así, porque también a todos nosotros, ya
seamos judíos o griegos, esclavos o libres, nos bautizaron en el único Espíritu
para formar un solo cuerpo, y sobre todos derramaron el único Espíritu; y es
que tampoco el cuerpo es todo el mismo órgano, sino muchos” (1Cor 12,12-14);
“Pues bien, ustedes son cuerpo de Cristo, y cada uno por su parte es miembro”
(1Cor 12,27).
·
Miembros de su Iglesia: “Ahora me alegro de sufrir por ustedes,
pues voy completando en mi carne mortal lo que falta a las penalidades del
Mesías por su cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1,24).
- Por el bautismo participamos de la misión de
Cristo sacerdote, profeta y rey.
·
Sacerdote: Entrega libre y generosa fruto de la gratitud: “Él, en
los días de su vida mortal, ofreció oraciones y súplicas, a gritos y con
lágrimas, al que podía salvarlo de la muerte; y Dios lo escuchó, pero después
de aquella angustia, Hijo y todo como era. Sufriendo aprendió a obedecer y, así
consumado, se convirtió en causa de salvación definitiva para todos los que le
obedecen a él, pues Dios lo proclamó sumo sacerdote en la línea de Melquisedec”
(Heb 5,7-10).
·
Profeta:
·
Anuncia: “Cuando entregaron a Juan llegó Jesús a Galilea y se puso
a proclamar la buena noticia de parte de Dios” (Mc 1,14).
·
Denuncia: “¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas, que
pagan el diezmo de la hierbabuena, del anís y del comino y descuidan lo más
grave de la Ley: la justicia, el buen corazón y la lealtad!” (Mt 23,23).
·
Organiza: “Después de esto el Señor designó a otros setenta y los
mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba
ir él” (Lc 10,1).
·
Rey: servidor: “Jesús los llamó y les dijo: ‘Como ustedes saben,
los que se consideran jefes de las naciones actúan como dictadores, y los que
ocupan cargos abusan de su autoridad. Pero no será así entre ustedes. Por el
contrario, el que quiera ser el más importante entre ustedes, debe hacerse el
servidor de todos, y el que quiera ser el primero, se hará esclavo de todos.
Sepan que el Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y
dar su vida como rescate por una muchedumbre’”. (Mc 10,42-45)
- Por el bautismo, en definitiva, somos capaces
de responder al amor de Dios: “La prueba es que de su plenitud todos nosotros
hemos recibido: un amor que responde a su amor” (Jn 1,16).
2.2 Oración
- ¿Qué
fue lo que más me llamó la atención del bautismo?
- ¿Qué
aspectos de mi bautismo he asumido ya?
- ¿Qué
aspectos de mi bautismo me hace falta asumir?
- ¿Qué
podemos hacer como comunidad para asumir nuestro bautismo?
2.3 Evaluación
y compromiso
1) ¿Qué
fue lo que más nos movió de este tema?
2) ¿Qué
sentimos?
3) ¿Qué
pensamos?
4) ¿A
qué nos sentimos invitadas, invitados? ¿A qué nos comprometemos?
5) ¿Qué
agradecemos?
2.4 Terminamos
acordando la acción a realizar en el tercer encuentro.
- Pensamos
en sueños y proyectos para vivir como una comunidad de bautizadas y bautizados.
- Hacemos
un listado.
- Decidimos
con qué sueño y proyecto queremos comenzar.
- Acordamos
un plan de trabajo.
3. TERCER
ENCUENTRO: ACTUAMOS
3.1 Realizamos
nuestro sueño y proyecto.
3.2 Evaluamos
nuestro sueño y proyecto
1) ¿Qué
fue lo que me gustó de nuestro sueño y proyecto?
2) ¿Qué
fue lo que no me gustó de nuestro sueño y proyecto?
3) ¿Qué
sugerencias tengo para mejorar nuestro sueño y proyecto?
4. CUARTO
ENCUENTRO: EVALUAMOS Y CELEBRAMOS
4.1 Evaluamos
- ¿Cuál es el gran aprendizaje que nos llevamos de este tema?
4.2 Celebramos
gozosamente
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