jueves, 12 de marzo de 2020

Señor, enséñanos a orar.

FICHA 2: SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR (Lc 11,1-4)
Parroquia Santiago Apóstol: Escuela de formación integral – Yoro, abril 2019


1.    PRIMER ENCUENTRO: LA REALIDAD QUE VIVIMOS

1.1 Una historia

   Lucas vivía con su Hilda, su mujer, y tres hijos: Petronila, Sebastián y Carmen. Lucas era delegado de la palabra de Dios de su comunidad. Una mañana de camino a su trabajadero se dio cuenta que unas matas de café que acababa de trasplantar estaban quemadas. Un incendio las había consumido. Preguntando, se enteró que Joaquín, el hijo de un vecino le había metido fuego al bosque como es costumbre en abril.
   Lucas regresó enojado y triste a su casa. Enojado con Joaquín y triste por sus matas de café. Sentía deseos de darle una buena paliza a Joaquín, pero sabía que eso solo traería más problemas. Se puso a orar. Le expresó a Dios su cólera y su dolor y le pidió que Él se encargara de darle su merecido a Joaquín. Terminó su oración con el Padre Nuestro y se durmió. Tuvo un sueño. En el sueño escuchaba cómo se repetían las palabras: Padre Nuestro, Padre Nuestro, Padre Nuestro. Al despertarse le contó su oración y su sueño a Hilda. No entendía el sentido del sueño.
   - “Creo que entiendo el sentido de tu sueño”, dijo Hilda con los ojos iluminados. “Dios es padre tuyo, pero también mío, de nuestros vecinos, bueno, realmente de todo el mundo, y también de Joaquín. Es Padre Nuestro”.
   - “Y entonces…”, la interrumpió Lucas.
   - “Bueno”, siguió Hilda, “si Dios es padre tuyo y de Joaquín, no puede encargarse de darle su merecido a Joaquín como le pediste porque quiere tanto a Joaquín como a ti”.
   - “Ya voy entendiendo”, dijo Lucas, y siguió “Eso significa que si Dios también es papá de Joaquín, Joaquín y yo somos hermanos”.
   - “Correcto”, le dijo Hilda.
   - “¡Tantas veces que he rezado el Padre Nuestro, y nunca le había puesto coco a eso!”, añadió Lucas.
   - “Tampoco yo”, reconoció Hilda.
   - “Ahora entiendo por qué las peticiones del Padre Nuestro”, siguió Lucas, “siempre están en plural y no en singular: venga a nosotros tu reino, danos nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, y no nos dejes caer en tentación”.
   - “¡Qué maravilloso!”, exclamó Hilda.
   - “Y yo que le estaba pidiendo a Dios que se encargara de darle su merecido a Joaquín”, dijo Lucas. Y añadió, “Ahora pienso que lo que me toca es tener una plática seria, pero de hermano a hermano con él”.
   Al reunirse como familia a cenar, aquella noche Lucas e Hilda les contaron a sus hijos lo que había pasado y lo que habían descubierto.

1.2 Preguntas

- ¿De quiénes es Padre Dios?
- ¿Qué soy yo de aquéllos de quienes Dios es Padre?
- ¿Cómo debo de tratar a las hijas e hijos de Dios?
- ¿Cómo debo de pedir que me traten las otras hijas e hijos de Dios?
- ¿Cómo debo de enfrentar los problemas y conflictos si Dios es Padre Nuestro?

2.    SEGUNDO ENCUENTRO: REFLEXIONAMOS Y ORAMOS

2.1  Reflexión: “Señor, enséñanos a orar (Lc 11,1-4)

- Padre,
·         Dios: Padre – Madre (Is 49,15).
·         Nuestro: no mío (Mt 6,9).
·         Nosotras y nosotros: hijas e hijos (Gl 4,6-7; Jn 1,12-13).
·         Las y los otros, todo lo creado: hermanas y hermanos (Mt 23,8). San Francisco de Asís, Cántico a las criaturas: hermano sol, hermana agua, hermana nuestra madre tierra, hermana muerte corporal...
·         Actitud básica: confianza. “Tu fe te ha salvado” (Mc 5,34); “No tengan miedo” (Mc 6,50); “No temas; solamente ten fe” (Mc 5,36). (Ésta, tal vez, fue la herencia de José: un padre en el que se podía confiar.)
- Proclámese ese nombre tuyo,
·         La herencia de María: “Proclama mi alma la grandeza del Señor” (Lc 1,46-55).
·         Jesús: un hombre agradecido (Mt 11,25-30).
·         Jesús en las comidas: toma, agradece, parte y da – comparte –  (Mc 6,41; Mc 14,22-24; Lc 24,30-31).
·         La gratitud salva: “¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este samaritano?” – Su gratitud lo salvó (Lc 17,11-19).
- Llegue tu reinado,
·         La gratitud (que comienza por acoger a papá y a mamá y la vida que nos dieron) nos abre a las posibilidades del reinado de Dios, es la puerta de entrada al reinado de Dios.
·         “De su plenitud todos hemos recibido: un amor que responde a su amor” (Jn 1,16).
·         “Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado” (Jn 15,12).
·         Servir desinteresadamente (probablemente otra herencia de María que sirve a su prima Isabel Lc 1,39.56, y una enseñanza de otra María Jn 12,3).
o   Se puso a lavarles los pies (Jn 13,1-5).
o   Servidor de todos (Mc 9,35).
o   “No ha de ser así entre ustedes” (Mt 20,25-26).
·         Compartir lo que somos y tenemos – probablemente lo aprendió compartiendo la mesa con José y María, en familia – “Esto es mi cuerpo… Ésta es mi sangre” (Mc 14,22-26).
·         Entregarse libre y generosamente
o   Nadie me quita la vida, yo la entrego libremente (Jn 10,18).
- Nuestro pan del mañana dánoslo cada día
·         Comunidades con trabajo que cuidan la casa común.
o   Pedimos el pan “nuestro”, de la comunidad (de mujeres y varones).
o   Teniendo en cuenta al medio ambiente como nuestro hermano común.
·         Trabajar: “Mi padre, hasta el presente, sigue trabajando y yo también trabajo” (Jn 5,17).
o   Jesús, el hijo del carpintero (Mt 13,55) y carpintero (Mc 6,3). José le enseñó a Jesús su trabajo.
·         Soñar
o   “No solo de pan vive el hombre” (Mt 4,4).
o    “Vi entonces un cielo nuevo y una tierra nueva” (Ap 21,1).
·         Crear
o   “Si uno no nace de nuevo, no puede vislumbrar el reino de Dios” (Jn 3,18).
o   “Hijos de Dios somos ya, aunque todavía no se ha manifestado lo que vamos a ser” (1Jn 3,2).
o   “Quien cree en mí, hará obras como las mías y aún mayores” (Jn 14,12).
- Y perdónanos nuestros pecados,
·         Figura de la víctima y del perpetrador (ambos “eso también soy yo”: víctima y perpetrador).
·         El daño que yo he hecho, lo asumo y lo reparo.
·         Del “maligno”: asesino desde el principio y padre de la mentira (Jn 8,44)
·         Del mal que me hicieron y yo repito
·         De nuestros pecados
o   Ingratitud – gratitud (Lc 17,11-19)
o   Vivir del miedo - tener confianza (Mc 5,36)
o   Acumular - compartir (Lc 12,16-21, Mc 12,41-44)
o   Confiar en: Dinero - Dios (Mt 6,24)
·         De lo que nos enferma (Mc 2,1-12)
·         De los demonios que nos poseen (Mc 5,1-20)
o   Violencia y venganza (Mt 5,38-42; Mt 26,51-52 Lc 22,49-51)
o   Ambición del dinero (1 Tim 6,10)
o   Hambre de placer (Tito 3,3)
o   Sed de poder (Mt 20,20-28)
- Que también nosotros perdonamos a todo deudor nuestro,
·         Lo que nos ata: odio, rencor, resentimiento, deseo de venganza.
·         A lo que estamos atadas y atados: lo que nos hace daño.
·         Lo que nos permite desatarnos de deudas y deudores: la experiencia de la sobre abundancia del amor de Dios.
o   “Todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo” (Mt 18,18-22).
o   “Amen a sus enemigos y rueguen por los que los persiguen” (Mc 3,43-48).
o   “Padre, perdónalos que no saben lo que están haciendo” (Lc 23-34).
o   “A quienes dejen libres de los pecados, quedarán libres de ellos” (Jn 20,19.23).
- Y no nos dejes ceder a la tentación.
·         Tentaciones (Lc 4,1-13)
o   Ser mejor que mis padres, porque entonces me pongo en el lugar de mis abuelos. Honro a los que llegaron antes  que yo, respeto las jerarquías,
o   Guardarse en lugar de entregarse.
o   Ambición del poder y recurso a la violencia para mantenerlo.
o   Desconfianza de la presencia de Dios, de su lealtad: pedir pruebas.

2.2 Oración

- Oramos en comunidad el Padre Nuestro de la siguiente manera.
·         Tomamos conciencia de lo que vamos a hacer.
·         Le pedimos a Dios que la oración que vamos a hacer sea para su mayor gloria.
·         Cerramos nuestros ojos o los fijamos en un punto en el suelo.
·         Con cada respiración vamos diciendo en silencio una palabra del Padre Nuestro.
·         Al terminar la última palabra del Padre Nuestro, dialogamos en silencio con Dios Padre, Jesús, el Espíritu, María o con quien se nos ofrezca.
·         Al terminar todas y todos de orar con el Padre Nuestro compartimos nuestras experiencias: ¿qué fue lo que más nos movió de esta experiencia de oración?

2.3 Evaluación y compromiso

1)  ¿Qué fue lo que más nos movió de este tema?
2)  ¿Qué sentimos?
3)  ¿Qué pensamos?
4)  ¿A qué nos sentimos invitadas, invitados? ¿A qué nos comprometemos?
5)  ¿Qué agradecemos?

2.4 Terminamos acordando la acción a realizar en el tercer encuentro.

- Pensamos en sueños y proyectos que ya hayamos realizado o que queremos realizar y que además nos gustaría compartir con otras comunidades.
- Hacemos un listado.
- Decidimos con qué sueño y proyecto queremos comenzar.
- Acordamos un plan de trabajo.

3.    TERCER ENCUENTRO: ACTUAMOS

3.1 Realizamos nuestro sueño y proyecto.

3.2 Evaluamos nuestro sueño y proyecto

1)  ¿Qué fue lo que me gustó de nuestro sueño y proyecto?
2)  ¿Qué fue lo que no me gustó de nuestro sueño y proyecto?
3)  ¿Qué sugerencias tengo para mejorar nuestro sueño y proyecto?

4.    CUARTO ENCUENTRO: EVALUAMOS Y CELEBRAMOS

4.1 Evaluamos

-  ¿Cuál es el gran aprendizaje que nos llevamos de este tema?

4.2 Celebramos gozosamente

APÉNDICE: TOMAR LA VIDA QUE PAPÁ Y MAMÁ NOS DIERON

·      Tomar la vida: Poner delante a un varón y a una mujer. Pedirles que representen a mi papá y a mi mamá. Inclinarme ante ellos y decir: “La vida que me dan llega a mí al precio entero que les ha costado, y al precio entero que me ha costado. La tomo con todo lo que viene con ella, con todas sus limitaciones y oportunidades”.
·     Tomar la vida: Viéndolos a los ojos decir: “Me han dado mucho y es suficiente. Lo recibo de ustedes con aprecio y amor. Yo mismo me encargaré del resto. Ahora los dejo en paz”.
·       Gratitud: “Fue tanto, lo tomo con amor, le saco provecho, para darles una alegría. Y ahora los dejo en paz”.
·       Reciprocidad: “Tomo todo lo que me han dado, y hago algo bueno de todo ello”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario