domingo, 14 de marzo de 2021

2021-03-14 - Esta imagen en Juan hace referencia a la crucifixión de Jesús que al mismo tiempo es su exaltación porque es el símbolo de su entrega libre y generosa hasta el final.

 


2021-03-14 - El evangelio de Juan (Jn 3,14-21) que hemos escuchado nos habla del amor de Dios por todas y todos nosotros y de las respuestas posibles a su amor.

El Hijo del hombre levantado es la gran muestra del amor de Dios. Esta imagen en Juan hace referencia a la crucifixión de Jesús que al mismo tiempo es su exaltación porque es el símbolo de su entrega libre y generosa hasta el final. Es en la cruz que Jesús entrega el Espíritu (Jn 19,30). Jesús con el costado traspasado del que brotan sangre y agua (Jn 19,34) es la visión de la gloria para Juan. La crucifixión de Jesús es su exaltación: ahí Jesús sella la entrega de su vida por amor. Amar es entregarse fruto de la gratitud. Amar es dejar que el amor de Dios despierte el nuestro (Jn 1,16).

A los ojos de Dios somos preciosas, preciosos, tan así, que se entregó a sí mismo por nosotras y nosotros (Jn 3,16). Ahora esto es algo que solo podemos creer, es algo en lo que solo podemos confiar. Creer esto es confiar que Dios es amor y solo amor. Y la manera de creer en esto es dejando que su amor despierte el nuestro, respondiendo con amor a su amor, entregándonos libre y generosamente como lo hizo Jesús.

Así, la dinámica del reinado de Dios no es tanto un “sí, pero todavía no”, sino un “sí y todavía más”, en donde el “más” despende única y exclusivamente de nosotras y de nosotros, de que y en la medida en que respondamos con amor al amor de Dios.

¿Y qué significa eso en la coyuntura política que estamos viviendo? Significa que nuestra “salvación” no depende de que una candidata o candidato llegue al poder. Significa que el “más” comienza por dar gracias, por entregarnos amorosamente a pareja, a nuestras hijas e hijos, regalándonos tiempo, atención y cariño. Significa ir formando comunidades de compartir agradecido en nuestras iglesias y vecindades, en las que se comparta y se celebre la vida, también con comidas compartidas fruto de la gratitud con muchos platos extras para todas las invitadas e invitados inesperados. Significa asumir nuestra responsabilidad y elegir a personas que hayan mostrado querer servir y no servirse del pueblo.

¿Y qué significa esto en estos tiempos marcados por el Covid19? Significa confiar que nuestras vidas están las manos de Dios, que nada ni nadie nos puede separar de su amor, y que por eso podemos entregarnos libre y generosamente. Significa acercarnos a las personas contagiadas evitando todo tipo de discriminación, dialogar escuchándolas y diciéndoles nuestra palabra, dejarnos conmover por lo escuchado, visto y palpado, tender nuestras manos y dejárnoslas estrechar. Significa superar el miedo para poder discernir en qué medida quedarnos en casa, guardar distancia, usar mascarilla, y si deseamos o no que nos inyecten.

Ahora, todo esto, claro está, jamás puede mandarse. Solo puede hacerse como respuesta amorosa a Aquél que nos amó primero.

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